Roscas y tostado del Ribeiro

Non sabía saír do patio nin irme pró leito por ver en que paraba aquela audiencia, e senteime cabo da figueira a alcender os mistos portugueses que me quedaran, cando saíu o enano do castelo a mandarme que trouxera unhas roscas i un bico de tostado.

No sabía salir del patio ni irme al lecho por ver en que quedaba aquella audiencia, y me senté junto a la higuera a encender las cerillas portuguesas que me habían quedado, cuando salió el enano del castillo a mandarme que trajera unas roscas y un poco de tostado.

Merlín y familia

 

En La cocina gallega Cunqueiro dedica los primeros párrafos del capítulo de dulces a las tartas y a las roscas que se ven en todas las romerías gallegas, asegurando que el mejor acompañamiento para las mismas es el tostado del Ribeiro, vino que el enano le pide a Felipe de Amancia en ese capítulo en que se trata de la viga de oro “sobre la que se asienta el segundo arco de la tierra”. Según cuenta más adelante, las roscas “eran de Santa Clara, bañadas en almíbar por mi ama doña Ginebra?.

Las roscas aparecen en otros pasajes de la obra de Cunqueiro, como en el capítulo dedicado a Braulio Costas en Los otros feriantes. El tal Braulio, alfarero de profesión, tenía gran reputación por los exvotos de barro que hacía… cuando le daba la gana. El último que hizo fue para Manoliño, que lo llevó al nicho del niño que representaba el exvoto, un ángel con alas abiertas en las espaldas.

A Braulio Costas le había llegado al corazón el gesto de Manoliño, que un día al salir de la misa le dio la mitad de la rosca que estaba comiendo después de negarle un bocado a su propia tía. ¡Cosas de niños!


Ensalada de nísperos

Con unas truchas fritas, al estilo del país, algo de unto en el aceite, nos traen una ensalada que podía figurar entre las “ensaladas folles”, las ensaladas locas tan de moda en la cocina francesa de estos años. Es una ensalada de escarola, nísperos partidos en pequeños trozos y rodajas de remolacha muy finamente cortadas.


Tortilla de huevos de gaviota

Tenía la barba rizada, mejoraba la sidra de la que bebía, y cuando tenía hambre, llegaba del mar una gaviota y le ponía un huevo en la capucha. El ciervo de san Ronan. Faro de Vigo, 17 de abril de 1968 (Recollido en “De santos y milagros”) Ronán, irlandés huido de su tierra en el


Un cocido gallego

…sopa y cocido, que se descompone en más de un cerdo, y añade media gallina por barba… Del feliz agosto, y de los once platos que se comen en Beiral por la Asunción de Nuestra Señora. Vida gallega, agosto 1956 En poco más de una línea Cunqueiro describe el cocido ideal para cualquiera gallego, aunque


Lamprea, princesa verde

Ha remontado los ríos galaicos la lamprea. Trae en su carne la canela de los bosques submarinos, y acaso por el sabor de la lamprea sepamos el de los besos de la sirenas. La lampresa, esa princesa verde. Vida Gallega, febrero-abril de 1963 (recollido en Viajes y yantares por Galicia). Comienza con estas frases el


Perdices al espeto

Matías Vello sempre se ofrecía pra cociñar nas casas onde o convidaban a xantar. Sobresalía nas carnes mechadas, nos pastelóns e nas perdices ao espeto flameadas con coñac… Matías Vello siempre se ofrecía para cocinar en las casas donde lo invitaban a comer. Sobresalía en las carnes mechadas, en los pastelones y en las perdices


Risotto de vaca

Los romanos se rindieron, y su comandante explicó que Fanto había surgido de la niebla, como fantasma de otoño, justo por donde los artilleros en vez de la caballería saboyana, esperaban el risotto de las doce, con tropiezos de vaca. Vida y fugas de Fanto Fantini della Gherardesca Puede que sea esta la única vez


Capón de Vilalba

Ao día seguinte do San Martiño, meu amigo Leiras de Parada, un bigotudo serio, mete os capóns nas capoeiras para o segundo e derradeiro tempo de ceba. E si ben os habitantes das capoeiras da Terra Cha, alimentadas co pedido, sin poder moverse, recibindo o calor da cociña, xa adormecen doado, os bos criadores danlles


Ancas de rana

Bajo estas aguas está Antioquía de Galicia, esa noble ciudad. Dejando a derecha mano la Señoría con su torre y sus campanadas, por el arco de la Espiga se pasa a la plazoleta del Naranjo, que así se llama por el que allí hay, y donde, bajo las armas de la reina doña Ginebra, está


“Bertóns” rellenos

Y termino con algo muy de mi gusto, que se hace aún en mi casa, y se hacía y hace en la cocina de algunas de las familias más naturales de Mondoñedo: los bertóns rellenos. A Cociña Galega Los bertóns rellenos se hacían, espero que se sigan haciendo, en Mondoñedo, pero también en O Valadouro,